Pura pena ajena…


¡Parodias desastrosas!

¿Por qué sobrevive un género que nada más causa pena ajena?

Por Miguel González / Corresponsal Sydney

Si bien la parodia existe en cualquier forma de arte, el spoof llegó a su cenit de popularidad con series como Airplane! (1980), Spaceballs (1987), The Naked Gun (1988) y Hot Shots (1991) durante los ochenta y principios de los noventa, sufriendo un severo bajón hacia finales del siglo con cintas como Spy Hard (1996) o Mafia! (1998). Fue en 2000 cuando la primera Scary Movie (2000) llevó el humor escatológico a nuevos niveles para el cine mainstream, y aunque parodiaba una cinta que esencialmente era una sátira de las cintas de terror –ni más ni menos que Scream (1996) –, revitalizó esta tendencia. Pero con el enorme éxito vendría la imparable avalancha, en la que el humor ofensivo quedaría diluido para recibir clasificaciones que no excluyesen a los adolescentes, y en la que las similitudes no se dan únicamente en el título, sino en la corta duración ideal para mentes incapaces de retener información, el concepto de los pósters, la amalgamación de numerosas historias radicalmente distintas entre sí para formar una incoherente línea narrativa, y la capacidad para imitar elementos tan recientes que en ocasiones son tomados únicamente de los trailers –como Borat (2006) y Una loca película épica (2007), o Hancock, Iron Man y Sex And The City con Disaster Movie (2008) de cintas aún sin estrenar durante el rodaje–. “Cuando filmamos creemos que ciertas películas pueden convertirse en éxitos con personajes icónicos, así que filmamos muchas cosas aunque no sabemos qué vaya a pegar”

, confiesa el guionista Jason Friedberg.

Ahora, detrás de estas cintas hay tres principales equipos culpables:

– Los Hermanos Wayans, creadores de las primeras dos Scary Movie (200, 2001) y responsables de la resurrección del subgénero. Sus “aportaciones”

posteriores: ¿Y dónde están las rubias? (2004) y Chiquito pero peligroso (2006).

– David Zucker, el Rey Midas original detrás de los grandes éxitos de los ochenta, quien reactivó su carrera al retomar la franquicia de Scary Movie con las partes 3 y 4, además de producir Superhéroes (2008). Lejos está su época de esplendor creativo.

– Jason Friedberg y Aaron Seltzer, quienes coescribieron la primera Scary Movie y desde 2006 regurgitan frecuentemente lo que la crítica considera las peores ofensas del género: No es otra película de amor (2006), Una loca película épica (2007), Una loca película de Esparta (2008), más las que se sumen.

Vómitos, gases, humillación a discapacitados, Britney Spears, Angelina Jolie, Paris Hilton, Facebook, Google, American Idol; todos son elementos que sin ser necesariamente la creatividad humorística personificada, son víctimas fáciles de parodia y pueden generar una que otra risa… la primera vez. Pero estas cintas se empecinan en utilizar una y otra vez los mismos recursos, entonces, ¿quién se sigue riendo? “Es probable que los chavos entre 16 y 24 años, y sus hermanitos, se diviertan con el humor manchado y piensen que son listos por entender las referencias de la cultura pop”, dice Michael Adams, editor de la revista Empire. “El peor crimen es que no son realmente parodias, sino que simplemente están montando recreaciones de momentos de cultura popular, ya sean éxitos recientes o escándalos de celebridades. Son poco más que un par de sketches juveniles que ignoran que, como en cualquier otra película, una parodia debe involucrarte con los personajes y su desarrollo en una historia de verdad, de la que entonces puedes colgar tus referencias culturales”

.

Sorprendentemente, el mismo Friedberg está de acuerdo: “Hacer algo chistoso es importante, obviamente, porque la meta es hacer reír a la gente. Pero una línea conectiva es mucho más importante porque de lo contrario es sólo una colección de parodias, de escenas. Tal vez algunos chistes sean graciosos, pero no te importa lo que le pase a los personajes”

, asegura aunque, juzgando por los resultados, no predica con el ejemplo.

Lo más importante es que estas cintas son altamente redituables, debido a su rápido desarrollo y producción, bajo costo –al que contribuye la ausencia de estrellas de altos salarios–

y altos ingresos, soliendo debutar en la posición de honor en la taquilla y generando saludables ganancias en DVD.

En este recuento se incluye la muy reciente Walk Hard (2007), inteligente parodia de Walk The Line (2005), Ray (2004), y de todos los filmes autobiográficos que se les ocurran, creación del equipo de Judd Apatow, cuyo resultado financiero fue directamente proporcional a sus buenas reseñas. Y aún así, en nuestro país lo mandaron directo a DVD. El resto, sin importar los malos comentarios, entrega cifras que garantizan que estas cintas seguirán llegando a la pantalla. De momento hay al menos tres planeadas:

– La de ciencia-ficción: producida por Zucker.

– La de policías: de los hermanos Wayans, parodia de cintas policíacas y de acción con Paramount, dirigida por Keenen Ivory y actuada por Shawn y Marlon.

– La de baile: The Weinstein Company adquirió el guión de Dirty Step Stomp, una parodia de cintas como Un paso adelante (2006), Pasión y baile (2006), Baile urbano (2007), y otras clásicas como Vaselina (1978) y Footloose (1984).

Si estas cintas son como una cápsula del tiempo, la parodia estadounidense de esta década será una página vacía en el compendio de la cultura popular del momento; un humor que caducará más rápido que un yogurt fuera del refrigerador.

http://www.premiere.com.mx/?q=node/110

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